HISTORIA

Era el año 1975 cuando el matrimonio Labra, con algunas opciones en mente, decide finalmente viajar con destino a nuestro Ecuador, tras el golpe de Estado sucedido en su natal Chile. A su llegada a la ciudad de Guayaquil tenían la idea de vender empanadas, un producto hasta entonces poco conocido. Comenzaron con su propósito, con un pequeño Quiosco ubicado en las calles Chimborazo y Huancavilca. Pero en ese entonces el negocio no dio resultado, por lo cual la necesidad los llevo a dejar temporalmente la labor y a cada uno buscar un trabajo.

A pesar de ello, nunca renunciaron a ese sueño: “Le pedí ayuda a Dios, porque antes quería hacerlo yo sola”, asegura María Cecilia Valenzuela de Labra. Dueña del negocio de empanadas Labra que Labra.

Y volvieron a emprender por segunda ocasión este sueño. Empezaron sin nada, ni tampoco poseían el capital necesario para comenzar el negocio, pero un amigo le los facilitó. Para esto ya nos encontrábamos en el año 1983.

Nosotros comenzamos con poquito. La clave de esto es tener Fe y depender de Dios”

Como nota curiosa, a pesar de ser las empanadas un alimento emblemático de su país, al llegar a Ecuador, en un principio no sabían cómo elaborarlas. “Aquí aprendimos”, menciona Doña Cecilia.

Este local, estaba ubicado en las calles Chimborazo y Portete. Era una despensa a la que compraron el derecho de llave por 300 mil sucres. Lograron pagar los primeros 100 mil y lo demás lo cancelaban en cuotas con el resultado de su trabajo. “Al principio nos asustamos porque a la primera semana nos dimos cuenta que se vendían solamente 3000 diarios” recuerda. Ella y su esposo Carlos Labra se levantaban a las seis de la mañana y continuaban trabajando hasta las 23h00. “La gente no sabía ni como se llamaban, nos pedían el producto como tortillas”, comenta.

Con el paso del tiempo han diversificado sus productos, llegando a la venta al por mayor de sus discos para empanadas. Sus discos se encuentran por todo el país, tal vez no con el mismo nombre, pero si por medio de cada uno de los locales de venta de empanadas que los utilizan.

Al principio teníamos un quintal de harina semanal. Ahora vendemos los discos para que otros hagan sus empanadas. Se distribuyen en supermercados y estamos llegando con nuestros productos a Santo domingo, Manabí, Machala, Quito, Esmeraldas”, nos comenta Doña Cecilia.

Las empanadas Labra que Labra ya no necesitan presentación. Su actual local, ubicado en las calles Chimborazo y Vacas Galindo es el lugar conocido tradicionalmente para degustar sus productos, con atención los 365 días del año, de 06h30 a 22h30

La empanada típica Chilena es hornada, pero aquí en Ecuador, les gusta frita, por tal motivo la adaptamos al gusto de los Ecuatorianos”

De las empanadas típicas de carne pasaron a las de pollo y queso, para dar ese toque ecuatoriano a sus productos.

De esa época, han pasado ya más de tres décadas, desde aquel día que pidieron a Dios bendiciones para su negocio: “Le prometimos que si vendíamos 50 empanadas el primer día, nos dedicaríamos por completo a este negocio… vendimos 56”

Hasta entonces han cumplido esta promesa con creces. Una nuestra de como la dedicación, perseverancia y confianza en Dios dan sus frutos a su tiempo. Aunque la empresa sigue siendo familiar, con su hijo Carlos Samuel Labra participando activamente de la compañía. Lo que empezó entre dos, ahora involucra a 130 familias de forma directa y muchas más de manera indirecta.

En el año 2010 recibió el premio Ekos PYMES, en el sector de industria de alimentos mediana empresa.

Actualmente Labra que Labra, es considerado como uno de los mejores 70 sitios populares de comida típica, dentro de los que serán declarados destinos turísticos gastronómicos por la dirección de Turismo del Municipio de Guayaquil.

*Extractos de información de nuestra historia de reportajes realizados por Diario El Universo (27/06/2014), Diario Expreso (22/06/2014), Revista Vistazo (edición 1125.10/06/2014) y entrevista realizada a Cecilia Valenzuela de Labra (13/11/14) – G. J.-